
Media hora, dos tecnologías y una silla reclinable. Esa es la fórmula que estrenó el Sofitel Spa del Sofitel Barú Cartagena, el resort de la cadena en Isla Barú. La nueva sesión aplica al mismo tiempo una máscara de fototerapia LED sobre el rostro y un cinturón de luz infrarroja en la zona abdominal, mientras la persona descansa en la sala de relajación del spa.
El servicio funciona como complemento de los tratamientos que ya tenía el spa, aunque también se puede reservar por separado. Está abierto a los huéspedes del hotel y a visitantes.
Qué se hace durante la sesión
La experiencia dura 30 minutos y se realiza sobre sillas reclinables de masaje, de modo que el componente tecnológico y el descanso ocurren en paralelo. Cada equipo cumple una función distinta.
La máscara LED para el rostro
La fototerapia LED trabaja con varios tipos de luz que se eligen según el estado de la piel. Según el spa, la luz roja se aplica para estimular la producción de colágeno y elastina y suavizar las líneas de expresión. La azul se usa por su acción bactericida. La verde y la amarilla buscan unificar el tono y reducir las rojeces.
El cinturón infrarrojo para el abdomen
El cinturón aporta calor, lo que el protocolo del Sofitel Spa describe como termoterapia. El hotel lo presenta como apoyo al bienestar corporal: de acuerdo con el spa, el calor profundo favorece la relajación y genera una sensación de desinflamación y confort en la zona abdominal. Son efectos que el propio spa expresa en términos de sensación, algo útil para ajustar expectativas antes de reservar.
Cómo encaja con los tratamientos faciales
La sesión de luz se suma a lo que ya existía en la carta del spa. Cuando se combina con un facial, el protocolo sigue un orden fijo: primero se limpia la piel, luego se exfolia, se aplican los activos y después viene la fototerapia. Al final se hace el sellado. En ese esquema, la luz LED actúa como un potenciador del tratamiento principal.
Lucía de Pombo, directora del spa, explica que la tecnología les permite “acompañar nuestros tratamientos con nuevas herramientas para el cuidado de la piel y la relajación”, y que la idea es que el huésped pueda desconectarse y, a la vez, acceder a propuestas de bienestar más actuales.
La fototerapia con máscara LED lleva varios años en consultorios estéticos y centros de belleza de las ciudades colombianas, así que el concepto no resultará extraño para muchos viajeros. Lo distinto aquí es el formato: integrarla a la sala de relajación de un resort de playa y unirla con la terapia infrarroja en una misma sesión.
Para quién puede tener sentido
Puede ser una opción interesante para quien ya tenía pensado reservar un facial durante su estadía y quiere complementarlo. También podría funcionar bien para quien busca algo corto, ya que media hora cabe sin problema entre una mañana de playa y la cena.
En los hoteles de Barú es común que los huéspedes alternen días de lancha y playa con jornadas más tranquilas dentro del resort. Una sesión breve encaja en ese tipo de agenda, sobre todo en días de lluvia o de mucho sol, cuando quedarse bajo techo resulta más cómodo. Como el servicio también está disponible para visitantes, quien se aloje en otro hotel de la zona puede acercarse; lo recomendable es reservar con anticipación y confirmar tarifas directamente con el spa.
Cómo llegar a Barú desde el resto del país
El punto de entrada es Cartagena, cuyo aeropuerto internacional Rafael Núñez recibe vuelos directos desde Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades del país. Desde Cartagena, Barú se alcanza por carretera cruzando el puente sobre el Canal del Dique, en un trayecto de alrededor de una hora según el tráfico y el punto de salida. También es posible llegar por mar en lancha desde la ciudad.
Cuándo conviene ir
Los meses más secos en la costa Caribe suelen ir de diciembre a abril, que coinciden con la temporada alta y con los precios más elevados en alojamiento. Octubre y noviembre son los más lluviosos del año en Cartagena; aun así, los aguaceros suelen ser intermitentes, y es justo en esa época cuando un plan de spa gana protagonismo dentro de la estadía.
Barú se combina con facilidad con las Islas del Rosario, a poca distancia en lancha, y con un par de días en el centro histórico de Cartagena antes o después de la temporada de playa.