Cómo el turismo de vivienda compartida terminó financiando los barrios de Medellín

Cómo el turismo de vivienda compartida terminó financiando los barrios de Medellín

En 2025, la actividad de anfitriones y huéspedes en Airbnb generó más de 520.000 millones de pesos en ingresos fiscales para Medellín y más de 435.000 millones de pesos en ingresos directos para los anfitriones de la ciudad. La cifra no viene sola: más del 40% de lo que gastan los viajeros ocurre en el mismo barrio donde se hospedan, lo que convierte cada reserva en un ingreso directo para restaurantes, tiendas de barrio y transportadores de la zona.

Qué significa esta cifra para la ciudad

El dato fiscal es indirecto, se genera a través de impuestos derivados de la actividad de anfitriones y huéspedes, y termina reforzando la inversión pública local. Medellín no es un caso aislado dentro del país: al cierre de 2024, el modelo de Airbnb generó un impacto económico de más de 10,6 billones de pesos en toda Colombia, de los cuales más de 9 billones llegaron directamente a comercios locales, según cifras de la propia plataforma.

Quién se beneficia realmente de este modelo

Más del 70% de los anfitriones en Airbnb en Colombia gestiona un solo espacio, lo que aleja la imagen de operadores con varias propiedades y acerca el modelo a una fuente de ingreso complementario para familias individuales. En Medellín, los anfitriones sumaron más de 435.000 millones de pesos en 2025, y esa cifra sube a más de 550.000 millones si se cuenta todo el departamento de Antioquia.

Es común ver que este tipo de ingreso funcione como un colchón económico para hogares que no dependen del turismo como actividad principal, sino que encuentran en un solo apartamento o habitación disponible una entrada adicional que complementa otros ingresos familiares.

Por qué el gasto se queda en el barrio y no solo en el centro

El dato del 40% de gasto local es el que mejor explica por qué este modelo se diferencia del turismo hotelero tradicional, concentrado casi siempre en corredores específicos de la ciudad. Cuando el alojamiento está en un barrio residencial, el huésped tiende a almorzar en el restaurante de la cuadra, comprar en la tienda cercana o tomar transporte local, en lugar de moverse únicamente dentro de un circuito turístico cerrado. Ese patrón descentraliza el beneficio económico y lo reparte entre comercios que normalmente no reciben turistas de forma directa.

Qué garantiza que la plataforma opera de forma regulada

Airbnb está inscrita en el Registro Nacional de Turismo (RNT) desde agosto de 2022, lo que ubica la actividad de la plataforma dentro del marco regulatorio turístico colombiano vigente. Para quien evalúa convertirse en anfitrión, ese registro es el primer paso formal que exige el sector antes de operar un espacio de alojamiento turístico en el país, independientemente de si se trata de un apartamento completo o una sola habitación.

Qué representa este modelo para el desarrollo de la ciudad

Reconocer el peso económico de la vivienda turística abre una conversación más amplia sobre cómo crece Medellín como destino. Puede ser una opción interesante para pensar el desarrollo del sector no solo desde la llegada de más visitantes, sino desde cómo se distribuye ese beneficio entre los barrios y las familias que sostienen la oferta de alojamiento, sin que el crecimiento turístico deje por fuera a las comunidades que lo hacen posible.

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