
Como periodista especializado en la industria de los viajes y tras siete años documentando desde Bogotá las tendencias que posicionan a Colombia ante los ojos del mundo para nuestra comunidad de Viajes y Planes, he comprobado que el agroturismo es una de las herramientas más poderosas para el desarrollo regional. El pasado 14 de mayo de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores dio un paso contundente en esta dirección al socializar la estrategia Ruta del café y cacao ante representantes de las misiones diplomáticas acreditadas en el país.
Este encuentro estratégico estuvo orientado a fortalecer las alianzas internacionales alrededor de la diplomacia económica, el desarrollo rural y la promoción de dos de los productos insignia de nuestra tierra en los mercados más exigentes del exterior.
Un impulso al desarrollo rural y a la construcción de paz
La jornada demostró que el turismo gastronómico y agrícola requiere de un esfuerzo conjunto. El evento se desarrolló en articulación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), Colombia Compra Eficiente y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Además, contó con el respaldo de la Agencia de Desarrollo Rural y la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, reuniendo a embajadores, productores, asociaciones y aliados estratégicos.
Durante la instalación, la ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, destacó que la iniciativa, liderada por el programa Colombia Nos Une, busca proyectar nuevas oportunidades empresariales para el sistema asociativo del agro.
“Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores queremos que la diplomacia económica se traduzca en resultados concretos para los territorios. La política exterior debe tener la capacidad de abrir oportunidades, conectar mercados y contribuir al desarrollo productivo de nuestras comunidades”, señaló la canciller.
Resultados concretos en el mercado internacional
La estrategia trasciende la simple promoción de un producto para convertirse en un motor de inclusión productiva. Entre 2025 y lo corrido de 2026, la Ruta del café y cacao ha marcado presencia en ferias internacionales y escenarios multilaterales en Asia, América y Europa. Este esfuerzo de internacionalización ya ha generado más de 1.200 contactos comerciales, logrado exportaciones superiores a las 100 toneladas y trazado nuevas rutas para el relacionamiento empresarial y turístico.
Articulación institucional para potenciar el agro
El fortalecimiento de los pequeños productores es vital para sostener esta oferta exportable y turística. Natalia Irene Molina Posso, directora general del DNP, presentó la estrategia “Café Social”, un mecanismo que busca cohesionar las compras públicas, el desarrollo territorial y la pequeña caficultura.
Por su parte, Gloria Cuartas Montoya, directora de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, resaltó el valor incalculable de estos cultivos como agentes de cambio: “Cuentan con todas las entidades que venimos trabajando en la implementación del Acuerdo de Paz para que la paz territorial encuentre en estas dos líneas caminos de enorme valor y proyección”. Cuartas compartió cómo en mercados europeos, como Barcelona, existe un creciente interés por generar turismo de sensibilización y procesos comerciales que reconozcan el inmenso valor social detrás de cada grano colombiano.
Experiencias transformadoras y catas de talla mundial
Uno de los momentos más memorables y valiosos del encuentro fue la participación directa de las asociaciones productoras de distintas regiones. Convocados por la Cancillería, mujeres líderes, firmantes del Acuerdo de Paz, grupos étnicos y víctimas del conflicto armado compartieron con las delegaciones internacionales la riqueza cultural y productiva de sus territorios.
Para cerrar la jornada, los asistentes vivieron una experiencia sensorial inmersiva a través de una cata guiada por la Escuela Nacional del Café del SENA. Allí, los diplomáticos degustaron y conocieron de primera mano las variedades, los procesos de producción y las características que hacen de los cafés especiales de Colombia un producto de clase mundial, fortaleciendo el vínculo definitivo entre los cultivadores locales y los futuros aliados internacionales.