Cuatro propiedades de Ritz-Carlton Reserve en Latinoamérica suman villas para estancias prolongadas

Cuatro propiedades de Ritz-Carlton Reserve en Latinoamérica suman villas para estancias prolongadas

Marriott International amplió el formato residencial dentro de su marca Ritz-Carlton Reserve en cuatro propiedades de México, Costa Rica y Puerto Rico. Las Residential Suites y Villas funcionan como una extensión del hospedaje tradicional de estos hoteles, pensada para huéspedes que buscan estancias más largas con espacio propio, acceso independiente y servicios de administración dedicados, en lugar de una habitación convencional.

El formato está disponible en Siari (Nayarit, México), Nekajui (Península de Papagayo, Costa Rica), Zadún (Los Cabos, México) y Dorado Beach (Puerto Rico), cuatro enclaves que la compañía describe como referentes de la hospitalidad de lujo en el continente.

Siari, en la Sierra Madre de Nayarit

Ubicado entre montañas y el Pacífico, Siari toma como referencia la biodiversidad de la zona y la cultura huichol. El hotel ofrece habitaciones elevadas sobre la selva, una propuesta gastronómica que combina ingredientes y técnicas ancestrales con una lectura contemporánea, y espacios de spa. Sus Residential Suites y Villas se presentan como una comunidad exclusiva dentro de la propiedad, con el nivel de servicio del resto del hotel pero en un formato de mayor amplitud y privacidad.

Nekajui, frente a la Península de Papagayo

En Costa Rica, Nekajui está construido alrededor de la naturaleza de la península de Papagayo, con suites y tiendas de campaña tipo glamping como parte de su oferta regular. Sus Residential Suites y Villas están orientadas a estancias de formato amplio, con accesos independientes y servicios residenciales propios, pensadas para quienes quieren recorrer la península con más autonomía que la que da una habitación de hotel estándar.

Zadún, en el desierto de Los Cabos

Sobre la punta de la península de Baja California Sur, Zadún combina paisaje desértico y vista al Mar de Cortés. El servicio a los huéspedes está a cargo de los tosoanis, término náhuatl que la propiedad traduce como “guardianes de la experiencia”, quienes acompañan la estancia con rituales de bienestar en el spa del hotel.

Sus Residential Suites y Villas suman vista al Mar de Cortés, áreas exteriores privadas y acceso al club de golf de la propiedad, un beneficio que no aparece mencionado en las otras tres propiedades y que las distingue como la opción más orientada a quienes buscan combinar hospedaje con golf durante una estancia prolongada.

Dorado Beach, en Puerto Rico

La cuarta propiedad está en Puerto Rico, con suites frente al mar rodeadas de vegetación tropical, gastronomía y un spa premiado dentro de la región. Sus Residential Suites y Villas se ubican frente a la playa y ofrecen acceso a un club privado, administración las 24 horas y entrada directa a la playa, un esquema similar en estructura al que ofrecen las otras tres propiedades pero con la playa como eje central de la experiencia.

Un mismo formato, cuatro lecturas distintas del lujo

Lo que conecta a las cuatro propiedades no es tanto el destino como el tipo de viajero al que apuntan: alguien que ya conoce el formato de hotel de lujo tradicional y busca una estancia más larga, con espacio propio y sin renunciar al servicio de la marca. Cada propiedad traduce eso de forma distinta según su entorno —selva en Nayarit, península en Costa Rica, desierto y golf en Los Cabos, playa en Puerto Rico—, lo que en la práctica convierte al formato residencial en una manera de decidir el viaje no solo por el país, sino por el tipo de paisaje y actividad que se quiere tener como base durante la estancia.

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