
“La Odisea”, de Christopher Nolan, superó los 1.500 millones de dólares en taquilla mundial y ya es la película más taquillera del director, según cifras de recaudación citadas por Civitatis. Parte de ese éxito se explica por una decisión de producción concreta: en lugar de recrear el mundo homérico solo en estudio, el rodaje se hizo en locaciones reales de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y el Sáhara Occidental. A partir de esas locaciones, Civitatis armó seis recorridos turísticos para quien quiera visitar los escenarios reales detrás de la película.
Marruecos: Troya entre fortalezas de tierra
Troya se recreó en Aït Benhaddou, una ciudadela fortificada cerca de Ouarzazate, reconocida como Patrimonio Mundial por la Unesco. El sitio se puede visitar en recorridos desde Marrakech que cruzan la cordillera del Atlas y llegan también a Ouarzazate, ciudad conocida por sus estudios de cine, donde también se rodaron producciones como “Gladiador” y “Game of Thrones”.
El Caballo de Troya de la película aparece filmado en las playas de Essaouira, sobre la costa atlántica marroquí, una ciudad con medina fortificada declarada Patrimonio Mundial, puerto pesquero y fuerte tradición de kitesurf por sus vientos constantes. Desde Marrakech también salen excursiones hacia Essaouira.
Grecia: el Peloponeso y la tradición homérica
Parte del rodaje se hizo en el Peloponeso, la región griega más vinculada a la tradición homérica. Entre las locaciones usadas están la Cueva de Néstor —que en la película representa el escondite del cíclope Polifemo—, el Castillo de Methoni, la playa de Voidokilia y la fortaleza de Acrocorinto. Desde Atenas se puede recorrer Corinto, Micenas, Nauplia y Epidauro, además de tours de temática mitológica centrados en figuras como Atenea, protectora de Ulises en la historia original.
Italia: Favignana como la Ítaca de la película
Para representar Ítaca, el hogar al que Ulises intenta volver, Nolan eligió Favignana, isla del archipiélago de las Égadas frente a la costa occidental de Sicilia, con acantilados de piedra caliza y calas de aguas transparentes. El Castello di Santa Caterina, en la parte alta de la isla, aparece como el palacio del héroe. Se puede visitar Favignana desde Trapani, con paseos que incluyen las calas Rossa y Azzurra, además de la cercana isla de Levanzo.
Islandia: el reino de Hades en paisajes de arena negra
El descenso de Ulises al reino de Hades se filmó en la península de Snæfellsnes, en Hjörleifshöfði y en zonas de arena negra cerca del río Markarfljót. Desde Reikiavik hay itinerarios por la costa sur de Islandia que recorren escenarios similares: campos de lava, las cascadas Seljalandsfoss y Skógafoss, y la playa de Reynisfjara, conocida por sus formaciones volcánicas y su arena negra.
Escocia: la isla de Circe en las Tierras Altas
La isla de Circe, la hechicera de la historia, se recreó con paisajes del noreste escocés: Moray Firth, los alrededores del Castillo de Findlater y el bosque de Culbin. Desde Inverness se puede armar una ruta que conecte Clava Cairns —un conjunto prehistórico de piedras y cámaras funerarias—, el Castillo de Cawdor y el Parque Nacional Cairngorms, el más grande del Reino Unido.
Sáhara Occidental: las dunas blancas de Dakhla
Las escenas entre Ulises y Atenea se filmaron en las White Dunes, cerca de Dakhla, en el Sáhara Occidental, un territorio no autónomo cuya situación política sigue en disputa. Dakhla, sobre la costa atlántica africana, es conocida por sus paisajes desérticos, sus lagunas y sus condiciones para el kitesurf.
Qué representa este tipo de recorrido para el viajero colombiano
Ninguno de estos seis destinos tiene vuelo directo desde Colombia, así que cualquier itinerario que combine dos o más de estas locaciones —por ejemplo, Marruecos e Islandia, o Grecia y Sicilia— implica varios tramos de conexión y una planeación con bastante anticipación. Para quien ya tenga en mente Marruecos o Islandia como destino, sumar el ángulo de “La Odisea” puede ser un argumento adicional para elegir entre las distintas excursiones disponibles en esos países, sin que eso cambie la logística general del viaje frente a un itinerario turístico convencional por esas mismas regiones.