
La apreciación del peso colombiano frente al dólar estadounidense, sumada a los índices inflacionarios y al incremento en los costos laborales, está modificando las condiciones financieras para la captación de viajeros internacionales. En el marco del inicio de un nuevo periodo gubernamental, el sector hotelero representado por el Grupo Germán Morales planteó la necesidad de reestructurar el diálogo entre el sector público y el privado con el fin de proteger la competitividad del país. Entre las prioridades señaladas figuran la formalización de las plataformas de renta corta, el fortalecimiento de la seguridad territorial y el mantenimiento de la estabilidad jurídica.
Suele ocurrir que Colombia sea percibida por el viajero extranjero como un destino con precios altamente accesibles debido a tasas de cambio históricamente favorables. Sin embargo, la reciente apreciación de la moneda local altera la ecuación de costos en alojamiento, transporte y gastronomía. No es raro encontrar que este ajuste cambiario genere preocupación en la industria receptiva, dado que el turismo compite directamente en precios con otros mercados de la región.
Desafíos macroeconómicos para el turismo internacional
El comportamiento de la tasa de cambio constituye uno de los factores de mayor impacto para la venta de servicios turísticos al exterior. La cotización del dólar, que abrió el año en $3.757, registró un descenso hacia niveles cercanos a los $3.144 y $3.063, cifras comparables con las registradas en 2019. De acuerdo con las observaciones del Grupo Germán Morales, esta reducción en el tipo de cambio, combinada con una inflación del 6,14 % a junio y un ajuste del salario mínimo del 23,7 %, ha encarecido la operación turística local en términos de divisas.
A este escenario se suma una dinámica macroeconómica que la organización vincula con la denominada “enfermedad holandesa”. Entre enero y mayo, las exportaciones del sector extractivo y de combustibles mostraron un crecimiento del 18,5 %, mientras que las manufacturas registraron una caída del 2,4 %. Según explicó Alejandro Morales, presidente de la cadena hotelera, este fenómeno fortalece la moneda nacional pero resta capacidad de competencia en precio a otros sectores exportadores, categoría dentro de la cual se clasifica el turismo receptivo.
Exigencia de un marco regulatorio equitativo
Dentro de las propuestas dirigidas a las autoridades nacionales, el gremio hotelero enfatizó la necesidad de normar la oferta de alojamientos independientes. La solicitud central apunta a que los hoteles, las plataformas de rentas cortas, los servicios de coliving y otras modalidades emergentes de hospedaje operen bajo reglas de juego equivalentes en materia tributaria, operativa y de seguridad.
Es común ver que en las principales capitales y destinos turísticos del país la proliferación de inmuebles destinados al alquiler vacacional genere debates sobre la competencia desleal frente a los establecimientos tradicionales. La postura manifestada por el Grupo Germán Morales sostiene que la formalización de la totalidad de la oferta no pretende frenar el desarrollo del mercado, sino ordenarlo para garantizar la protección del usuario y fomentar inversiones sostenibles en el tiempo. Un marco regulatorio parejo podría representar un punto medio para equilibrar las condiciones comerciales de todos los prestadores.
Proyecciones fiscales y seguridad para la inversión
La sostenibilidad de las inversiones en infraestructura hotelera también se encuentra ligada al comportamiento de las finanzas públicas. La brecha fiscal prevista para 2026, donde las proyecciones gubernamentales apuntan a un déficit del 5,3 % frente al 7,4 % estimado por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), es un indicador que el sector privado monitorea de cerca debido a su impacto en el costo de financiamiento y el riesgo país.
Asimismo, la organización empresarial destacó que la seguridad ciudadana, jurídica y económica representa la condición indispensable para mantener la atracción de capitales y asegurar el retorno de los visitantes. A pesar del contexto económico actual, la empresa reafirmó la continuidad de sus planes de operación y desarrollo en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Santa Marta, señalando que la estabilidad de los proyectos privados debe trascender los ciclos políticos.
El impacto del sector en la economía nacional
Las solicitudes del sector hospedaje se sustentan en las cifras registradas por la actividad turística durante el último ejercicio anual. Al cierre de 2025, el gasto realizado por los visitantes internacionales en Colombia superó los US$ 13.498 millones. Esta cifra representó un aporte del 2,35 % al valor agregado de la economía colombiana y promovió la generación de aproximadamente un millón de empleos directos e indirectos.
Frente a estos resultados, la dirección del Grupo Germán Morales insistió en que mantener la contribución del turismo al Producto Interno Bruto requiere una articulación técnica con el Gobierno nacional. El restablecimiento de la confianza mutua entre los actores públicos y privados se plantea así como el eje fundamental para afrontar las presiones de costos y consolidar la oferta turística colombiana en el mercado global.