Zonas autorizadas y restricciones para volar cometas en Cartagena durante la temporada de vientos

Zonas autorizadas y restricciones para volar cometas en Cartagena durante la temporada de vientos

La llegada de agosto en la costa del Caribe colombiano coincide habitualmente con la intensificación de los vientos alisios, un fenómeno meteorológico que motiva a miles de familias a salir a parques, playas y áreas abiertas para practicar la elevación de cometas. Sin embargo, en el contexto de Cartagena, la cercanía entre el tejido urbano y la pista del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez convierte esta tradición popular en un factor de atención prioritaria para las autoridades aeronáuticas. Con el fin de prevenir incidentes durante las fases de maniobra de las aeronaves, la entidad operadora de la terminal aérea estableció una serie de delimitaciones geográficas y recomendaciones técnicas para regular esta práctica recreativa.

Restricciones geográficas y barrios en ruta de vuelo

La principal directriz de seguridad operativa estipula que la actividad de volar cometas en Cartagena debe realizarse a una distancia mínima de seis kilómetros del perímetro del aeropuerto. La ubicación de la pista de aterrizaje, colindante con sectores residenciales y costeros, exige mantener despejados los corredores aéreos de aproximación y despegue para evitar cualquier interferencia visual o física con los aviones comerciales.

Bajo este criterio, la administración aeroportuaria restringió la elevación de cometas en varios barrios y sectores adyacentes a la línea de vuelo. Las zonas clasificadas de alto riesgo comprenden los vecindarios de Crespo, Marbella, San Francisco, Canapote, 7 de Agosto, La María y el área de La Boquilla, además de la zona del puerto de pescadores. En estas localidades, la altitud que alcanzan las cometas y la eventual pérdida de control de sus hilos representan una amenaza directa para el tráfico aéreo que transita a baja altura.

Impacto operativo de los materiales e hilos en las aeronaves

Desde la perspectiva de la aviación civil, la presencia de objetos floatantes sin control en las cercanías de una terminal aeroportuaria genera vulnerabilidades en distintos sistemas de los aviones. Uno de los mayores peligros es el riesgo de succión en los motores, fenómeno que ocurre si la estructura de una cometa es absorbida por las turbinas durante las fases críticas del vuelo, pudiendo ocasionar severos daños mecánicos internos.

Asimismo, los hilos de sustentación constituyen un peligro para los sistemas mecánicos externos. Si un hilo desprendido se enreda en las superficies móviles de control, como los alerones o los timones de dirección y profundidad, puede bloquear la movilidad de estos componentes e impedir que la tripulación efectúe las maniobras requeridas con normalidad. A esto se suma el riesgo de obstrucción visual si la estructura impacta contra los parabrisas de la cabina de mando, afectando la visibilidad del piloto en momentos de maniobra previa al aterrizaje.

Frente a estas contingencias, Cristian Carrazana, Gerente Técnico Operativo de OINAC, manifestó que la intención de las autoridades aeroportuarias es canalizar la práctica hacia sectores idóneos donde el esparcimiento familiar no ponga en riesgo la integridad de los pasajeros, las tripulaciones y las comunidades asentadas en los alrededores del aeropuerto.

Zonas permitidas y especificaciones de seguridad

Para garantizar que la ciudadanía continúe disfrutando del viento estival sin vulnerar las regulaciones operativas, las autoridades recomendaron trasladar las jornadas de esparcimiento hacia el centro y el sur de la ciudad. Entre las alternativas costeras autorizadas para el uso recreativo se destacan las playas del sector de Las Tenazas y la bahía de Castillogrande, espacios situados fuera de la trayectoria habitual de las aeronaves comerciales.

En cuanto a los elementos de fabricación, las normativas vigentes prohíben categóricamente el empleo de nailon reforzado, alambres o cualquier tipo de hilo metálico conductor de electricidad. El único material permitido para la retención de las cometas es el hilo de algodón tradicional. Esta exigencia busca evitar descargas eléctricas o enredos de alta resistencia tanto con la infraestructura aeronáutica como con las redes de energía del tendido público. Adicionalmente, se recalcó la importancia de mantener una supervisión adulta constante sobre los menores de edad durante la actividad.

La tradición festiva frente al crecimiento de la infraestructura urbana

Suele ocurrir que durante el mes de agosto la práctica de elevar cometas sea percibida de manera natural como una actividad inofensiva en las áreas públicas de la ciudad. No es raro encontrar que los habitantes de los barrios colindantes con el mar utilicen las zonas verdes o las playas inmediatas a sus viviendas sin considerar la altura que pueden alcanzar los hilos durante las tardes de mayor corriente de aire.

En una ciudad costera con alta densidad de tráfico aéreo como Cartagena, la convivencia entre el turismo, las tradiciones locales y la operación de la infraestructura de transporte exige mantener una concienciación continua. La delimitación de zonas seguras no pretende suprimir el uso del espacio público, sino que puede ser una opción interesante para reorganizar el esparcimiento de manera preventiva. Al concentrar las actividades en escenarios despejados como Castillogrande o el centro histórico, la ciudadanía preserva una costumbre estacional mientras apoya el desarrollo ordenado de las operaciones aéreas en la región.

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