El negocio detrás del aderezo: Qbano convierte su receta insignia en una línea de cuatro salsas

El negocio detrás del aderezo: Qbano convierte su receta insignia en una línea de cuatro salsas

Durante el primer semestre de 2026, la tradicional salsa de ajo de Qbano, en su presentación para el hogar de 200 gramos, superó las 57.000 unidades comercializadas a nivel nacional. Este volumen de ventas, que registró un crecimiento sostenido desde las 6.771 unidades en enero hasta más de 10.300 en junio, funcionó como el indicador principal para que FSQ Group —matriz de la cadena caleña— decidiera estructurar una nueva línea de negocio basada exclusivamente en este aderezo.

La compañía anunció su incursión formal en la categoría de salsas con el lanzamiento de cuatro nuevos sabores, todos desarrollados a partir de su emblemática receta de ajo. La decisión responde a un mercado que, según las cifras citadas por la propia empresa, moviliza más de 68.000 toneladas de salsas y aderezos al año en Colombia, un volumen impulsado por el consumo doméstico y el interés de los usuarios más jóvenes por personalizar sus comidas.

En el mercado local de franquicias gastronómicas, es común ver que las marcas busquen vías para rentabilizar sus complementos más populares, trasladándolos de los dispensadores gratuitos a los estantes de los supermercados o a los menús como productos de cobro adicional. Sin embargo, el reto suele estar en lograr que el consumidor pague por un producto que tradicionalmente percibe como un valor agregado incluido en su compra principal.

Cuatro variaciones para diversificar el portafolio

El nuevo portafolio de la marca se compone de cuatro perfiles de sabor: Picante Dulce, Queso, Tocineta y Cilantro. La compañía señala que el desarrollo de estas referencias mantuvo el toque de ajo característico de la receta original, priorizando el uso de ingredientes de origen nacional. Para definir estas opciones, FSQ Group ejecutó un proceso de análisis de tendencias y testeos directos con consumidores, buscando identificar cuáles combinaciones lograban mayor aceptación para complementar su menú tradicional de sándwiches, hamburguesas y ensaladas.

Estas nuevas salsas no se venderán, por ahora, en formato para el hogar, sino en presentaciones individuales de 60 gramos. Funcionarán como un complemento de cobro adicional dentro de los restaurantes, diseñado para que el usuario modifique el perfil de sabor de su pedido en el punto de venta.

El peso comercial de la nueva categoría

Los datos de comercialización de la versión de 200 gramos demostraron la tracción del producto en las principales capitales del país. Durante los primeros seis meses del año, Bogotá lideró la compra del aderezo con 16.750 unidades, seguida por Cali con 9.134 y Medellín con 7.718. Además, los reportes internos de la compañía indican picos de crecimiento interanual significativos: un 268% más en enero, 55% en febrero y 82% en abril, en comparación con los mismos meses del año anterior.

Juan Felipe Lopez, gerente de mercadeo de FSQ Group, indicó que este comportamiento comercial evidenció la oportunidad para escalar la categoría. Según el directivo, la marca identificó que los clientes actuales buscan trasladar la experiencia de consumo de los restaurantes hacia sus hogares, experimentando con el producto en preparaciones cotidianas.

Con la introducción de las nuevas variantes de 60 gramos, la proyección comercial de Qbano apunta a triplicar el volumen actual de ventas dentro del segmento de salsas. En términos de participación, la meta a corto plazo es que esta línea represente entre el 4% y el 5% de las ventas totales del portafolio durante su fase de introducción.

Estrategia de lanzamiento escalonado

Para medir la respuesta del mercado frente a la diversificación de sabores, la marca optó por un modelo de lanzamiento basado en ediciones limitadas, una estrategia que la industria comercial suele denominar como formato de “drops”.

Este modelo permite a la cadena gastronómica controlar el inventario y evaluar en tiempo real la rotación de cada sabor sin comprometer su línea de producción a largo plazo. Dependiendo del comportamiento de compra y de las preferencias que marquen los consumidores en esta etapa inicial, la compañía evaluará la permanencia de los sabores en el menú fijo y la viabilidad de futuras extensiones o formatos de empaque para el mercado minorista.

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